La inflación es un problema que atraviesa toda economía argentina. En la superficie es el consumidor final el más perjudicado, porque la gran mayoría de ellos es asalariado y los sueldos sufren un prolongado y -este año- acentuado rezago en la carrera contra los precios. Pero, en las capas más sofisticadas de la cadena de consumo, también la padecen los comercios, los exportadores y los bancos. En esta situación, y tras la fiebre consumista de la primera mitad de 2010, propietarios de negocios de Tucumán esperan ventas chatas. ¿Los motivos? Como consecuencia de la inflación, la cada vez más reducida oferta de planes de pago sin intereses, debido a las restricciones que impusieron las entidades financieras; y el sobreendeudamiento familiar. Al respecto, el experto en cobranzas Raúl Ostengo dijo que, luego de un leve mejoramiento de los niveles de morosidad, para los próximos meses se esperan más complicaciones. "La gente deberá elegir qué (deuda) pagar", estimó. Por su parte, Gustavo Giráldez, analista de mercados, pronosticó que los planes de pago a tasa de interés cero tenderán a desaparecer. "Volverán los cronogramas de cuotas y el famoso seis pagos con el 5% o con el 10%", sostuvo el experto. Excepto las ventas por el Día de la Madre y de las Fiestas de fin de año, los comerciantes no ven motivos para que el consumo crezca de manera explosiva hasta diciembre con respecto a la facturación del año pasado.